¿Cómo se vive siendo PAS?

El otro día escuché a la gran Marian Rojas en un nuevo vídeo y decía que lo más importante para solucionar las cosas que te pasan es, en primer lugar, conocerlas y reconocerlas. Seas como seas, lo más importante es saberlo tú. Porque desde ese conocimiento, podrás trabajar con herramientas que te ayudarán a gestionar cualquier cosa que te suceda. De la misma forma, el hecho de que al fin hayamos puesto nombre a “lo nuestro”, como quién tiene un diagnóstico y ya puede trabajar sobre él, nos ayuda enormemente tanto para trabajar nosotros solos como para pedir ayuda y acompañamiento a un experto o comentarlo con tu psicólogo.

Sabiendo ya que además hay niveles de PAS, diremos que la mayoría que no llegan a un resultado del test PAS del 70% pueden vivir más o menos en comunidad, en sociedad y trabajar normalmente, siempre que sepan cómo son de base y que tienen que cubrirse literalmente de protección y herramientas para trabajar todas aquellas cosas de la vida que le duelen. Para los que están entre el 80 y 100% de PAS, es decir, en la punta de la Pirámide PAS, la vida se complica un poco más. Estas personas pueden incluso caer en una depresión o generar una ansiedad crónica que les puede provocar mucho mal estar en muchas situaciones sociales, de trabajo, de familia, de amistades…etc.

¿Por qué? Pues porque ven más, sienten mucho más profundo y no hay nada de lo que ocurra a su alrededor que les pase desapercibido. Y alrededor hay mucho dolor.

Te pongo un ejemplo personal y como trabajé con una herramienta un ”dolor empático” la semana pasada:

Iba por la calle y ya hacía frio. Sentado en el suelo, un chico que debía tener mi edad, miraba al suelo con la cabeza agachada pidiendo dinero. Con una cara de pena que si era impuesta, le habrían dado un Oscar pero si era real, de auténtica desesperación, a mi me dejó hundida. Yo llevaba un café para llevar y verdaderamente lo necesitaba por la garganta. Y cuando fui a dárselo, pensé: – “Hey, no puedes estar pensando siempre en el dolor ajeno, no es tu dolor, es suyo. Tú ocúpate de tí, tu dolor de garganta, vas coja con muleta y no puedes volver atrás a por otro café para ti”. Mi herramienta fue conmigo misma, vi una lata de cerveza a su lado y pensé que si estaba bebiendo alcohol para olvidar –probablemente– no necesitaría un café en ese momento. Y seguí mi camino con mi café. Para mí.
Porque antes de querer a los demás me he de querer a mi misma.

Como trabajo psicológico me puse un diez. Como PAS que no está actuando como le indica su alma, suspendí porque claramente todavía le llevo en la cabeza y siento culpa por no habérselo dado. Ni siquiera pienso que puede ser un grupo organizado de rumanos que nos toman el pelo. Ese no es mi problema, porque mi cabeza solo piensa en que lo que está viviendo pudiera ser real en un 1%. 

¡Seguimos conociéndonos!

 

 

Colaboradora de personasaltamentesensibles.net

CGE
Psicóloga, escritora y PAS.

Compártelo en tus redes sociales:

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos y para mostrarte publicidad relacionada con sus preferencias en base a un perfil elaborado a partir de tus hábitos de navegación. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Más información
Privacidad